El recuerdo hace que mis ojos te deseen. Los secretos que tanto me esforcé en ocultar, se elevan ante la claridad del sol para demostrar su realidad. Y no es más que rechazo lo que siento, amor a las luces de un pluvial, que perdura ante tus ojos, oscuros y tan lóbregos como tú afán.
Una fracción de mi ser que aspira al proyecto de tu fuga, al quebranto del tiempo estable, y al libre pasaje de tu existencia.
Aún así, negarlo sería mentir. Mentir y recurrir a tu sombrío aprendizaje, al mejor de los que sin duda, he aprendido en toda mi vida.